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27,Oct.2009

viernes, agosto 28
DICCIONARIO TRANSCRITO
Text Project eleva la labor de capturista a factura artesanal en donde el gesto se convierte en imprescindible condición de posibilidad, y nos obliga a recrear en nuestra mente el trazo “físico” en espacio y tiempo en que Rodrigo Navarro ha transcrito el diccionario. La pieza es huella de la labor “artesanal” y al mismo tiempo se define como una búsqueda conceptual de recursos cibernéticos.
El ejercicio de transcripción se revela como uno de los ejercicio más absurdos que pueda realizar un ser humano, por lo menos en la era del copiar/pegar, aunque quizás siempre lo ha sido, por lo menos a nivel semántico, basta recordar las horas invertidas cuando niños en nuestros primeros años de escuela en la realización de planas donde se repetían ordenadamente frases perpetuas sin sentido. Pero al mismo tiempo, recordamos el ejercicio de los monjes copistas en la edad media y su disciplina casi mística de repetición de signos, en donde se contenían cifrados los grandes tesoros de la cultura y los más complejos alcances del conocimiento humano.
Tampoco podemos dejar de lado la idea del diccionario como catálogo -en este caso, un catálogo de todo cuanto existe- un objeto inmerso coherentemente en las intenciones de la ilustración; y cómo el acto de copiarlo, transcribirlo, estudiarlo, analizarlo, deconstruirlo y recodificarlo, convierte la acción de Rodrigo Navarro en una clara muestra de la oposición entre el escepticismo antisolemne postmoderno y los ideales ilustrados de saber y progreso.
La obra se convierte en index, porque las letras readquieren, en esta aglomeración, su olvidada característica de huella, pero cuando en la aglomeración encontramos la totalidad de un idioma, este mismo monolito gráfico, se convierte en un ideograma de la totalidad, quizás un aleph o un modesto ∞ laberíntico, barroco y ciego, porque no nos muestra ninguna imagen, pero si nos muestra miles de dedos que apuntan, no a imágenes u objetos, sino a dedos contiguos cuyo único valor es apuntar a dedos contiguos: archihuellas que de forma infinita, al igual que un espejo reflejando otro espejo, ni siquiera pueden aspirar a un acercamiento asintótico a un supuesto mundo extrasímbolico. Así, la obra se convierte no sólo en “imagen” de la circularidad del lenguaje, si no que ella misma se constituye gracias a esta circularidad. La obra es emanación y huella del problema del lenguaje, que en último termino es el problema de la conciencia y del mundo: el problema de la identidad y la huella, eje principal en la obra de Rodrigo Navarro.
El todo de sentido es al mismo tiempo la nada de sentido. Recordemos la fácil frontera entre una palabra y un conjunto de ruidos. Bastaba con dar vueltas sobre nuestro propio eje y repetir hasta el cansancio una palabra escogida aleatoriamente. En pocos segundos de trance la palabra dejaba de significar y volvía a ser lo que siempre había sido, un conjunto de ruidos. La pieza de Rodrigo Navarro, ilustra ese todo y esa nada, ese asombro y esa desilusión, esa fuerza deíctica y esa fragilidad semántica, el orden y el sentido, el azar y el vacío.
ARMANDO LOPEZ MUÑOZ